Una gota en el oceano.
Una gota en el océano. Una nube en el cielo. Una gota en la lluvia. Una oruga en la hoja. Una lombriz en el suelo. Un grano de arena en el desierto. Esa soy yo. Un ser minúsculo. Invisible. Pequeño. Transparente. Soy a la que nunca verás en el metro, aunque me cruce en tu camino un millón de veces. Da igual que camine cabizbaja o altiva. Da igual que susurre o que grite. Da igual que sea comedida o haga aspavientos con las manos. Soy la que desapareció hace mucho tiempo. Aunque sigo aquí. Sigo trabajando. Sigo comprando. Sigo respirando. Sigo viviendo. Pero nadie me ve. Nadie me oye. Nadie siente mi presencia. Todo ocurrió una mañana de domingo. Me desperté, como siempre. Desayuné, como siempre. Me vestí y salí a comprar el periódico y el pan. Sí. Como siempre. Pero no pude. El quiosquero no me reconoció y en la panadería tampoco. Simplemente ocurrió. Dejaron de verme. De oírme. E...